Miles de personas husmeaban entre los restos calcinados de sus casas en la capital australiana ayer, luego que los peores incendios forestales en la historia de la ciudad dejaron cuatro muertos y miles de desplazados en sus suburbios.
Unas 400 casas fueron destruidas, dijeron las autoridades. "He visto muchos incendios forestales en Australia... pero este es el peor hasta ahora"", dijo ayer el primer ministro John Howard.
Los hospitales dieron tratamiento a unas 250 personas por quemaduras y los efectos de inhalación de humo causados por los incendios que afectaron la capital el sábado. Vimos algunos camiones de bomberos viniendo por la calle. Pero creo que pensaron "esa es una causa perdida" y siguieron a otra casa"", dijo Phil Bates, carpintero del suburbio de Duffy.
Las cuadrillas de bomberos admitieron haberse visto abrumadas por la ferocidad y magnitud de las llamas. Pero John Stanhope, ministro en jefe del Territorio de la Capital Australiana, defendió a los servicios de emergencia de las acusaciones de que no estaban preparados para la crisis.
Las autoridades aseguran que el desastre no podía haberse evitado, ya que los bomberos tenían 12 camiones cisterna y hubieran necesitado 800 para hacer frente a las llamas. El gobierno ha prometido una ayuda de aproximadamente 5,000 dólares a los damnificados que no cuentan con un seguro de hogar y se calcula que el coste del desastre podría alcanzar los 20 millones de dólares.