LOS SERVICIOS DE salvamento rescataron a 3, 200 personas de las faldas del volcán Tungurahua en el cantón de Penipe en menos de 11 horas, la mitad durante la gran erupción en la madrugada del jueves.
Para el alcalde, Juan Salazar, esa operación "fue lo más grande que pudimos hacer".
"Ordenamos la evacuación a las tres de la tarde y, a las dos de la madrugada, el Ejército, la Policía y dirigentes locales nos jugamos la vida para sacar, con presión, con amenazas y por la fuerza, a las 1, 600 personas que aún quedaban", recalcó Salazar.
En Palitahua, donde se produjeron las cinco víctimas de la erupción, de las que se han recuperado algunos restos y otros dos siguen bajo una inmensa masa de material volcánico, algunos vecinos salieron mientras la lengua de fuego ya arrasaba parte del pueblo, a las dos de la madrugada del jueves.
Tungurahua, que lanzó una columna de material incandescente de ocho kilómetros sobre el cráter.
"Ya tenemos 4, 500 refugiados en Penipe procedentes de los caseríos de la zona, aunque muchos sólo vienen a comer, a ver sus poblados y luego van a dormir a Riobamba (capital de Chimborazo), donde tienen familiares", agregó Salazar.
A mil de ellos habrá que reubicarlos, pues sus caseríos han quedado arrasados e inhabitables, aseguró Salazar, quien indicó que ya se están buscando terrenos para hacerles casas y negociando la compra de una hacienda para darles tierras, aunque se resisten a abandonar su terruño.
Se informó que, si el volcán se apaga, lo que no está dentro de las previsiones inmediatas del Instituto Geofísico, "no serán menos de 4 años lo que tarde en recuperarse la tierra, posiblemente más", por lo que esas personas no podrán volver a sus casas.
El alcalde, insistió en que se puede producir otra erupción, quizá mayor que esta, según los expertos, y, entonces, "el siguiente sitio de evacuación será Riobamba", donde deberán trasladarse las 6, 500 personas que hay actualmente en Penipe.
"El volcán destruyó las estaciones de monitoreo de una de las vertientes del cráter, por lo que ahora tenemos mucha menos información y menos posibilidades de tomar medidas a tiempo y deberemos ser más precavidos", añadió.
Las tierras han quedado improductivas y los animales no pueden vivir en esas áreas cubiertas de ceniza y cascajo volcánico, que en determinadas zonas corren el riesgo de sufrir la caída de ríos de material incandescente procedentes del cráter del Tungurahua.
Pese a eso, la inmensa mayoría aseguran que volverán a sus casas y que lo harán cuando la situación de alerta roja cese, pues, pese a lo que digan las autoridades, no conciben el ir a otro sitio.
Mientras tanto, refugiados en albergues en Penipe o con sus familiares en otros lugares, piden ayuda a quien pueda proporcionársela y tratan de sacar sus animales de la zona devastada.
Miles de rescatados en plena erupción del volcán
Aproximadamente 20, 000 hectáreas de cultivo de maíz, papas, legumbres, hortalizas y pastizales están bajo la ceniza.