MILES DE personas marcharon ayer por las calles de Monterrey, en el norte de México, para exigir al gobierno que ponga fin a la creciente violencia atribuida a los narcotraficantes, secuestradores y otros criminales.
Al grito de "Ya basta" y vestidos de blanco, los manifestantes de Monterrey, la capital del estado industrial de Nuevo León, rechazaron la ola de asesinatos y enfrentamientos entre mafiosos rivales que azota a la zona del norte de México, en la frontera con Estados Unidos.
Se estima que en la región ocurren cada año, en promedio, 300 asesinatos relacionados con el crimen organizado, dijeron los líderes de la protesta.
Los organizadores estimaron que entre 3,000 y 5,000 personas asistieron a la manifestación en Monterrey, una de las ciudades mexicanas más afectada por los episodios de violencia.
Fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública de Nuevo León, a cargo de la fuerza policial, dijeron que la marcha transcurrió sin incidentes.
"No queremos narcos", "Ya Basta" y "Sí a la Paz", corearon los manifestantes al congregarse en frente del Palacio de Gobierno de Nuevo León, donde exigieron a las autoridades federales y regionales que pongan a raya a los delincuentes.
Entre los manifestantes había artistas, deportistas, funcionarios públicos y líderes políticos y de la sociedad civil, se informó.
Esta marcha siguió a las convocadas el año pasado en Ciudad de México, donde activistas y empresarios denunciaron que cada vez más regiones del país están quedando a merced de los delincuentes ante la impotencia o desidia de las autoridades.
En Nuevo León y el vecino estado de Tamaulipas, los dos fronterizos con Texas (EU), operan poderosos cárteles del narcotráfico que libran entre sí una guerra a muerte por el control de las rutas de envío de cocaína y heroína hacia el exterior.
La ciudad tamaulipeca de Nuevo Laredo, vecina de Nuevo León y de la estadounidense de Laredo (Texas), padece con mayor rigor la ola criminal, que ha dejado al menos 37 muertos en lo que va del año, según las autoridades.
A raíz de la violencia en la frontera con Estados Unidos y otras regiones del país, el gobierno del presidente mexicano, Vicente Fox, puso en vigor a mediados de 2005 el operativo militar y policial "México seguro", pero sin grandes resultados, según los comentaristas.
Washington ha expresado su preocupación por la racha criminal en la frontera y ha instado al gobierno de Fox a poner a raya a los delincuentes. Ambos gobierno suscribieron el viernes pasado un acuerdo para reforzar las medidas de seguridad.
El Arzobispo de Monterrey, Francisco Robles Ortiga, dijo que hay que hacer conciencia entre la ciudadanía de estos acontecimientos, pues resulta inadmisible que se den ejecuciones al estilo del narcotráfico, incluidos los asesinatos de dos jefes policíacos y un agente ministerial. El prelado expuso que cualquier actividad que emprenda la ciudadanía para frenar la violencia es positiva.
Miles marchan exigiendo fin de "narco-violencia"
Los ataques de los presuntos narcotraficantes, ha aumentado en los últimos meses afectando la seguridad del país.