El Ejército de El Salvador empezó a controlar las cárceles de alta peligrosidad del país, luego de que el presidente, Mauricio Funes, anunciara medidas de emergencia contra el delito.
La ola de violencia, que alcanzó su punto máximo el pasado fin de semana, tras la masacre de 14 pasajeros calcinados a bordo de un autobús, obligó al jefe de Estado a adelantar el despliegue de la Fuerza Armada en las prisiones de alta peligrosidad.
La medida había sido anunciada en la celebración del primer año del ascenso al poder de Funes en un intento de atajar el flanco más débil de su Gobierno: la seguridad pública.
Esta se hizo efectiva con la ocupación de tres recintos penitenciarios por tropas armadas que ejercerán el control dentro y fuera de ellos.
Según informes de inteligencia policial, las cárceles son el lugar donde se planifica la mayor parte de los delitos en el país.
“Ustedes saben bien que desde el interior de algunos centros penales donde están detenidos jefes pandilleros y delincuentes peligrosos se ordenan crímenes y atentados”, dijo Funes durante una cadena nacional para explicar la medida.