El equipo de la Universidad de Ginebra, que ha descubierto la molécula, está dirigido por el profesor Oliver Hartley.
Hace 4 años, los investigadores desarrollaron una proteína que protegía a las hembras de los monos de una infección vaginal.
La eficacia de la proteína se probó, pero el coste para producirla era muy elevado.
Por ello, siguieron investigando y reinventaron la estructura de la molécula utilizando una técnica innovadora relacionada con la ingeniería de las proteínas.
Los investigadores deben determinar ahora cómo se va a presentar la proteína, aunque lo más viable es que sea una crema o una espuma directamente aplicable sobre las mucosas corporales para que evite activamente la intrusión de un virus en el cuerpo durante las relaciones sexuales.