El partido del presidente boliviano, Evo Morales, tuvo que desconocer la legalidad vigente e imponer su mayoría absoluta para desbloquear la Asamblea Constituyente, que ha gastado en su reglamento interno casi un tercio del tiempo que tiene para redactar una nueva Carta Magna.
Con 140 votos (de 255), el Movimiento Al Socialismo (MAS) y sus aliados impusieron un artículo del reglamento para aprobar por mayoría los artículos de la nueva Carta Magna.