El presidente de Rusia, Vladímir Putin, y la canciller alemana, Angela Merkel, apostaron por la continuidad en las relaciones entre Moscú y Berlín, en la primera cumbre ruso-germana de la "era post-Schroeder".
"Las conversaciones fueron productivas y francas", dijo Putin al final de tres horas de consultas.
El jefe del Kremlin expresó con Merkel su deseo de "fortalecer y ampliar por todos los medios la cooperación, tanto en el formato bilateral como multilateral".
La canciller federal dejó claro cuáles son los grandes intereses de Alemania, al destacar que los problemas de la seguridad energética serán debatidos durante la presidencia de Rusia este año en el Grupo de los Ocho países más industrializados (G8) y de Alemania el año que viene.