Movilizaciones, bloqueos callejeros y una huelga parcial respaldaron en Bolivia a los indígenas de la Amazonía, que sufrieron el domingo una violenta represión policial, y en rechazo al presidente Evo Morales, que vive una de sus peores crisis políticas por ese conflicto.
La Central Obrera Boliviana (COB) lideró a decenas de miles de manifestantes que bajaron de la ciudad de El Alto a La Paz y bordearon la plaza Murillo, donde están la Presidencia y el Parlamento, resguardados por policías antidisturbios y una compañía de operaciones especiales.

Maestros, médicos, trabajadores municipales, universitarios, grupos ecologistas e indígenas participaron en esa movilización y en otras en las ciudades de Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Sucre y Potosí, mientras que en la región amazónica de Beni varios pueblos efectúan bloqueos y huelgas hace varios días.
Los sindicatos del transporte, cuyos dirigentes son afines a Morales, no secundaron la huelga, pero las marchas les obligaron a paralizar el tránsito en el centro de varias ciudades.

El líder de la COB, Pedro Montes, dijo que la protesta muestra el rechazo de los trabajadores a los policías que disolvieron con gases lacrimógenos y porras a los nativos que rechazan una carretera, financiada por Brasil y proyectada para atravesar el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).
“No estamos de acuerdo y censuramos la actitud del Gobierno en el atropello a los hermanos indígenas", dijo el minero Montes, quien también señaló que Morales debe identificar "a los responsables que cometieron ese crimen para que estén tras las rejas”.

Según Montes, la marcha también exige al Gobierno que cumpla acuerdos salariales firmados en abril, al tiempo que defiende a los periodistas y los medios.
Anunció que los sindicatos analizarán mañana si llaman a una huelga general indefinida y si un grupo de sindicalistas se suma a la reanudación de la marcha indígena.
