Tras seis meses de movilizaciones en Chile, el debate entre el Gobierno y oposición sobre los presupuestos para educación sigue enfrascado en el Congreso, mientras los estudiantes y profesores, que volvieron a manifestarse, muestran en las calles signos de desgaste.
Unas 10,000 personas, según dijeron fuentes policiales, y 20,000, según los organizadores, se manifestaron por el centro de Santiago en la segunda jornada de movilización, que tuvo ayer su epicentro en Valparaíso.
Si esa marcha congregó a 7000 personas, según la policía, y 30,000, según los convocantes, la protesta de este viernes estuvo también lejos de alcanzar la cifra de 80,000 manifestantes reunidos en los meses de julio y agosto.
La doble jornada de protestas fue convocada por el Colegio de Profesores, con la adhesión de los estudiantes, asociaciones de padres y sindicatos.
Al término de la marcha se celebró un acto cultural que volvió a quedar empañado, como otras veces, por enfrentamientos entre Carabineros y grupos de encapuchados, aunque las autoridades no habían proporcionado, hasta una hora después de terminados los disturbios, datos sobre heridos o detenidos.
La convocatoria busca presionar al Gobierno, que antes del 30 de noviembre enviará al Congreso un proyecto de ley para que la enseñanza básica y secundaria vuelva a ser administrada por el Gobierno central, tras haber sido entregada a los municipios en 1981 por la dictadura del general Augusto Pinochet.
Representantes de profesores y estudiantes se reunieron en La Moneda con el portavoz del Gobierno, Andrés Chadwick, y acordaron que el Ejecutivo les dé a conocer ese proyecto antes de enviarlo al Parlamento chileno.