El presidente Hosni Mubarak debería ser proclamado vencedor de las primeras elecciones pluralistas celebradas en Egipto, pero sus rivales y algunas Organizaciones no Gubernamentales estiman que estos comicios históricos están empañados de irregularidades.
Gamal Mubarak, el hijo menor del presidente, dijo a su padre que podía esperar una "victoria aplastante", si bien los resultados oficiales todavía no fueron publicados al día siguiente de los comicios, celebrados el miércoles.
Ayman Nur, jefe del pequeño partido liberal al Ghad y rival más duro de Mubarak, anunció que iba a pedir la celebración de nuevas elecciones tras los informes sobre presuntos fraudes cometidos a favor del jefe de Estado.
"Vamos a presentar una queja ante la Comisión Electoral con el objetivo de poder celebrar nuevas elecciones", declaró Nur.
Pero la prensa gubernamental da el triunfo por hecho: el diario al Gumhuriya pronostica la victoria del jefe de Estado, mientras al Ahram estima que el país "entra en la era del presidente elegido".
"Egipto saborea las elecciones presidenciales a pesar de la amargura de las infracciones", titula por su parte el periódico independiente al Masri al Yom, resumiendo la opinión de los observadores sobre el desarrollo de los comicios.