Una ola de ataques coordinados con bombas y armas en 13 ciudades de Irak dejó por lo menos 103 muertos, dijeron las autoridades; el día más cruento del país en lo que va de año.
Los ataques coordinados, que dejaron casi 200 heridos, significaron una advertencia escalofriante de que Al Qaeda está resurgiendo poco a poco en el vacío de seguridad creado por un gobierno débil en Bagdad y la salida de muchos los militares de Estados Unidos hace siete meses.
Aunque no hubo atribución inmediata de responsabilidad, el líder de Al Qaeda en Irak declaró que lanzaría una nueva ofensiva para sembrar la inestabilidad en todo el país. Advirtió que los insurgentes se están reorganizando en áreas que controlaban las fuerzas estadounidenses antes de su retirada en diciembre.
Al Qaeda ha intentado restablecer su poderío tras la partida de las fuerzas estadounidenses de Irak, ante la fragmentación del Gobierno de Bagdad y el aumento de la insurgencia suní en la vecina Siria.
El último episodio de violencia llevaba muchas de las señas de identidad de Al Qaeda: todos los ataques con bomba y tiroteos ocurrieron en unas cuantas horas uno del otro y tuvieron como objetivos principales a las fuerzas de seguridad y oficinas del Gobierno, los blancos favoritos de los milicianos predominantemente suníes.
“Al Qaeda trata de enviar un mensaje de que es fuerte todavía y que puede elegir el tiempo y los lugares para atacar”, dijo el legislador chií Hakim al-Zamili.
Sobrelos ataques
- “Fue una explosión enorme”, dijo Mohamed Munim, de 35 años, que trabajaba en una oficina del Ministerio del Interior que emite tarjetas de identidad a los residentes del barrio capitalino de Ciudad Sadr, cuando estalló un coche bomba frente al edificio.
- Al Qaeda ha estado tratando de reafirmar su poder durante años.