Al menos 25 policías murieron ayer en la explosión atribuida a la guerrilla separatista que destruyó una comisaría policial en la capital chechena, Grozny.
Fuentes de la comandancia militar rusa en Chechenia dijeron a Itar-Tass que el número de víctimas de la explosión, que redujo a ruinas las cuatro plantas de la comisaría en el distrito Zavodskoy, aún podría aumentar a medida que se levanten los escombros.
Fuentes del ministerio de Situaciones de Emergencia dijeron a otra agencia rusa, Interfax, que los equipos de rescate habían encontrado bajo de los escombros 13 cadáveres, y tampoco descartaron que haya más víctimas.
El Gobierno chechén leal a Moscú denunció que se trata de un atentado de la guerrilla separatista, y la Fiscalía local abrió un expediente por “terrorismo”.
El jefe del Ejecutivo, Stanislav Iliasov, acusó de “negligencia” al servicio de seguridad por permitir que se colocaran explosivos en la comisaría, y el vicealcalde de Grozny, Supián Majcháyev, afirmó que los rebeldes tuvieron cómplices entre los funcionarios locales.
La explosión se produjo en la segunda planta del edificio y destruyó las dos superiores, en una de las cuales, en un despacho situado justo encima del epicentro, se celebraba una reunión.
En el edificio se encontraban en el momento de la detonación hasta medio centenar de personas, de las cuales entre 12 y 17 resultaron gravemente heridas, según diversas fuentes.
“Es un atentado y la bomba la colocaron los nuestros, porque los foráneos no pueden acceder en el interior de la comisaría “, afirmó Majcháyev en una entrevista en directo a la cadena de televisión rusa ORT.
Serguéi Bábkin, jefe del Servicio Federal de Seguridad ruso en Chechenia, indicó que los expertos tampoco descartan una posible explosión de gas, aunque confirmó que la versión principal apunta a un atentado de la guerrilla.