Al menos 34 mineros perdieron ayer la vida en el aparatoso incendio de un pozo carbonífero en la cuenca hullera de Donetsk, este de Ucrania, a 570 metros de profundidad, tragedia que se repite dramáticamente con contumaz frecuencia en este país.
El departamento de Seguridad Laboral anunció que los equipos de rescate que trabajaron durante toda la noche y durante todo el día de ayer recuperaron los cadáveres de 35 de los 114 mineros del turno de la noche del sábado que había en el pozo cuando se declaró el incendio.
Bomberos, personal militarizado del Ministerio de Situaciones de Emergencia y equipos sanitarios con 18 médicos se concentraron en la mina para atender a los heridos, en especial a dos mineros que se habían intoxicado por las emanaciones de dióxido de carbono.
Anatoli Kinaj, primer ministro ucraniano, ordenó inmediatamente al titular de Combustible y Energía, Vitali Gaikuk, que presidiera la comisión de investigación del incendio, que se une a la serie de frecuentes accidentes mineros en las minas carboníferas. Gaiduk se dirigió a la mina Ucrania para dirigir los trabajos de extinción del fuego y rescate de víctimas, que se prolongaron más de diez horas.
Simultáneamente al incendio en la mina Ucrania se declaró otro en la de Rodina, a más de mil metros de profundidad, en la cuenca de Dniepropetrovsk, cerca de Donetsk, sin que se registraran víctimas. En agosto del año pasado, 52 mineros perecieron en otro accidente en la mina Zasiadko de Donetsk, y en marzo de 2000 una explosión de grisú causó 82 víctimas mortales en la de Barákov.
El balance del último accidente elevó a 149 el número de mineros muertos desde principio de año en Ucrania, donde anualmente mueren centenares de mineros por el deficiente estado de conservación de las instalaciones. Casi 4,000 mineros de las tres cuencas hulleras ucranianas más importantes, Donetsk, Dniepropetrovsk y Lugansk, han muerto en los últimos 10 años en una fatídica serie de accidentes periódicos.
Las estadísticas anuales sobre la siniestralidad en las minas de Ucrania es estremecedora: más de 200 muertos el año pasado, 318 en 2000, 297 en 1999, 350 en 1998... Fuentes del sector calcularon ya hace años que el 75 por ciento de las minas ucranianas son proclives a explosiones de gas metano y que el historial de las cuencas hulleras arroja la triste proporción de un minero muerto por cada 250.000 kilos de carbón extraídos.
En lugar de acometer el cierre de pozos no rentables y modernizar el equipamiento de los más productivos, el Gobierno del presidente Leonid Kuchma destinó parte del dinero a pagar salarios atrasados. El fatal accidente de ayer se produjo días después de comenzar una huelga de hambre de más de cien mineros, que se concentraron en Kíev para protestar frente a la Rada o Parlamento por la pésima situación de los pozos y sus lamentables condiciones de trabajo.
En tanto, el presidente ucraniano, Leonid Kuchma expresó su pésame a los familiares de los mineros que murieron, declaró a la AFP el portavoz del jefe de Estado, Olena Gromnytska. El presidente Kuchma encargó al gobierno "enviar urgentemente" una ayuda financiera a los allegados de las víctimas, precisó Gromnytska.
El gobierno ucraniano ya había anunciado que entregaría unos 700,000 dólares a los familiares de las víctimas, según Interfax. Una comisión gubernamental, dirigida por el viceprimer ministro Oleg Dubina, debe desplazarse hasta el lugar para determinar las causas del drama.
Mueren 35 mineros al incendiarse pozo carbonífero
Más de 10,000 millones de toneladas de carbón han producido las minas ucranianas en los últimos 200 años.