Un científico británico fue hallado muerto ayer en un bosque, después de haber sido involuntariamente arrastrado en una fiera disputa política sobre los informes de inteligencia utilizados para justificar la guerra en Irak.
La Policía dijo que halló un cuerpo que coincide con las características del biólogo del Ministerio de Defensa y ex inspector de armas de la ONU, David Kelly, quien estaba en el centro de la disputa sobre si el gobierno exageró la información de los servicios de inteligencia sobre un presunto intento de Irak de comprar uranio en Africa.
"Podemos confirmar que el cadáver coincide con la descripción del doctor Kelly. El cuerpo no ha sido formalmente identificado", dijo una portavoz de la policía.
El impacto político del homicidio fue inmediato. El primer ministro Tony Blair, quien se enteró del hallazgo del cadáver cuando volaba desde Washington hacia Tokio, prometió ordenar una investigación judicial independiente si se confirmaba que el cadáver era el de Kelly.
Sin embargo, críticos de Blair le solicitaron regresar de inmediato al país para que enfrente una investigación mucho más amplia por su actitud frente a la guerra contra Irak.
La familia de Kelly lo reportó como desaparecido después de que salió el jueves a dar un paseo sin sobretodo, a pesar de que había una fuerte tormenta.
Los miembros del Parlamento sometieron a Kelly a un severo interrogatorio el martes, después de que admitió haber hablado con un corresponsal de la cadena británica de radio y televisión BBC.
El corresponsal Andrew Gilligan dijo en mayo que una fuente de alto nivel de los servicios de inteligencia le contó que el gobierno había alterado la información de inteligencia sobre Irak para hacerla "más sexy".
Las declaraciones de Gilligan desencadenaron intensas sesiones parlamentarias sobre la forma en que el gobierno presentó su argumentos para ir a la guerra, forzando al primer ministro Tony Blair a ponerse a la defensiva y provocando una acalorada disputa entre funcionarios del gobierno y la BBC.
Claramente incómodo al convertirse en centro de atención, Kelly, de 59 años, dijo a la comisión de asuntos exteriores que había conocido a Gilligan, pero desmintió que hubiera dicho que Alastair Campbell, portavoz de Blair, ordenó que la información de inteligencia fuera adulterada.
El gobierno dijo que pensaba que Kelly podía ser la única fuente de Gilligan, sugiriendo que las diferencias entre su versión y la de Gilligan probaron que el reportaje de la BBC fue incorrecto.
Aunque no habrá confirmación oficial de la muerte hasta hoy, la Policía ya presentó sus condolencias a la familia de Kelly,