AUGUSTO Pinochet, Slobodan Milosevic, Alfredo Stroessner o Alexander Litvinenko son algunos de los personajes cuyas muertes tuvieron este año especial repercusión por su trayectoria política o por las circunstancias en las que se produjeron.
El dictador chileno falleció el 10 de diciembre sin responder a las numerosas causas abiertas en los tribunales por la brutal represión que ejerció de 1973 a 1990, y que le llevó a acumular más de 300 querellas por asesinato y secuestro en Chile y en otros países, entre ellos España.
Pinochet, que también estaba procesado por fraude al fisco y otros delitos económicos, se fue sin asumir su responsabilidad por las acciones militares contra sus opositores, como la "Operación Cóndor", la sangrienta persecución contra la izquierda que impulsaron las dictaduras del Cono Sur americano en los años 70 y 80, con la connivencia de la CIA.
Su desaparición cierra uno de los capítulos más negros de la historia reciente de América Latina, que protagonizó junto a otro dictador desaparecido este año, Alfredo Stroessner, quien murió en agosto en su exilio de Brasil, tras imponer durante más de 30 años un régimen de terror en Paraguay.
Especial resonancia tuvo el fallecimiento en Londres del ex espía ruso Alexander Litvinenko, antiguo colega de Vladimir Putin en el KGB y a la postre uno de sus más acérrimos críticos, que fue envenenado con "polonio 210".
Las extrañas circunstancias de su muerte, de la que el propio ex agente acusó en una carta póstuma al presidente ruso, se suman a las del asesinato en octubre de otra detractora de Putin, la periodista Anna Politkóvskaya, y que el ex espía envenenado investigaba.
En julio moría en un confuso hecho Shamil Basayev, principal comandante de la guerrilla separatista chechena y "terrorista número uno para Rusia", ejecutor de atentados y secuestros como el asalto al Teatro Dubrovka de Moscú (2002) que finalizó con 169 muertos, y la toma de rehenes de la escuela de Beslán, que acabó en la masacre de más de 300 personas, en su mayoría niños.
Polémica fue también la muerte en marzo de Milosevic, cuyo cadáver fue encontrado en su celda del Tribunal Penal para la antigua Yugoslavia de La Haya pocos meses antes de que finalizara el juicio que se le seguía desde 2002 por crímenes de guerra, genocidio y lesa humanidad.
Un cáncer de pulmón se llevó al histórico líder independentista de la mayoría albanesa de Kosovo, Ibahim Rugova, poco antes de la apertura de las negociaciones con Belgrado sobre el futuro estatuto de esta provincia serbia.
El asesinato en noviembre del ministro libanés de Industria, Pierre Gemayel, empañó las celebraciones patrióticas por el 63 aniversario de la independencia del Líbano y profundizó aún más las diferencias entre los representantes pro-sirios y anti-sirios.
Entre las personalidades desaparecidas este año destacan el ex presidente sudafricano Pieter Botha, figura clave del "apartheid"; Caspar Weinberger, jefe del Pentágono que tuvo que dimitir por el caso "Iran-contras"; y Paul Marcinkus, el "banquero de Dios", protagonista del mayor escándalo financiero que ha salpicado al Vaticano.
También cabe resaltar el fallecimiento de Jeane J. Kirkpatrick, la primera mujer que representó, durante la Administración Reagan, a Estados Unidos ante la ONU.
Además, la "comandante Ramona", considerada el corazón del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y el salvadoreño Schafik Handal, comandante durante doce años de una de las principales guerrillas de América Latina, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que encabezó las negociaciones de los acuerdos de paz.
A medidos de año moría en una bombardeo estadounidense al norte de Bagdad el terrorista jordano Abu Musab Al Zarqaui, instigador de gran parte de los atentados suicidas en Irak y ejecutor de la decapitación de rehenes occidentales.
Muertes de polémicas figuras marcaron al mundo
En algunos casos quedaron juicios pendientes por la violación de derechos humanos y evasión fiscal.