De acuerdo con el informe, en las muestras entregadas al Laboratorio de Diagnóstico e Investigación Veterinaria Gerardino Medina H. del MIDA, no se detectaron señales significativas que indiquen la presencia de plaguicidas organoclorados.
Tampoco en las pruebas suministradas al Laboratorio de Residuos de Plaguicidas y Ecotoxicología del Instituto de Investigación Agropecuaria (IDIAP), se encontraron rastros de plaguicidas ni agroquímicos.
Por otra parte, en las muestras remitidas al Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología de SENACYT, no se detectó la presencia de metales pesados, que pudieran ocasionar la muerte de los peces y camarones.
La muestras analizadas provenían de algunos de los peces encontrados y de los sedimentos y aguas colectados durante la investigación.
La comisión conformada por funcionarios de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el Ministerio de Desarrollo Agopecuario (MIDA), el Instituto de Investigación Agropecuaria (IDIAP) y el Ministerio de Salud, estimó que en los detalles descritos se concluye que no hay elementos donde se confirme la muerte de las especies acuáticas por los agentes tóxicos analizados.
Sin embargo, señalaron que queda abierta la posibilidad que la muerte de los peces y camarones proceda de otras fuentes.
A raíz de estos hechos, la comisión decidió recomendar el establecimiento de un plan de monitoreo que permita evaluar los factores físicos, químicos y biológicos en la cuenca de los ríos Bayano y Mamoní.
Sugieren elaborar un plan de contingencia en el ámbito regional para enfrentar nuevos eventos críticos similares, con la aplicación de acciones de capacitación, diagnóstico rápido y un mecanismo de alerta a las instituciones encargadas de investigar y reaccionar ante situaciones de esta índole.
También se consideró la promoción de un proyecto de investigación orientado a monitorear contaminantes y la reducción de impactos en la cuenca baja del río Bayano.
Así como promover un historial de uso de plaguicidas y recolección de información sobre otros eventos similares que puedan haber ocurrido en el área.
El pasado domingo siete de agosto, una gran cantidad peces conocidos como Lisa y camarones aparecieron muertos en el río Bayano, Mamoní y en el Puerto de Coquira, lo que hizo suponer se trataba de un caso de contaminación.
Las alarmas se dispararon debido a que en esa región hay una gran cantidad de plantaciones de arroz y explotaciones de ganadería, que podrían ser las responsables de un caso de contaminación.
Los análisis incluyeron la toma de muestras de los peces, camarones muertos, así como del sedimento del lecho del río y del agua para determinar la presencia de plaguicidas o metales pesados.
En los laboratorios del MIDA, IDIAP y SENACYT, se realizaron pruebas para detectar la presencia de agroquímicos o metales pesados.