En el ámbito mundial, el cáncer cervical o cáncer de cuello uterino es el tercero más común entre las mujeres.En Panamá, la tasa anual de cáncer uterino oscila alrededor de 50 casos por 100, 000 mujeres, con una cuota de muerte de aproximadamente 150 damas por año.
En el pasado era una de las mayores causas de muerte, pero gracias a los nuevos conocimientos sobre la enfermedad y a los avances hechos para detectarlo en su primera etapa, es hoy uno de los más curables.
El cáncer cervical, como su nombre indica, se sitúa en el cérvix uterino, porción inferior y estrecha del útero que desemboca en la vagina. En este lugar, las células del cérvix se malignizan originando el cáncer.
Existen dos tipos de células que facilitan su desarrollo, ellas son las escamosas y columnares.
La mayoría de los cánceres de cuello uterino provienen de las células escamosas.
El desarrollo del cáncer de cuello uterino es muy lento y comienza como una afección precancerosa llamada displasia, que puede detectarse por medio de una prueba de Papanicolau y es 100% tratable.
Las causas de este tipo de cáncer van desde, tener una vida sexual activa precoz (antes de los 18 años), tener múltiples compañeros sexuales, haber tenido verrugas genitales, fumar durante mucho tiempo, tener displasia cervical (anomalías en el tamaño, forma y número de células cervicales), el uso de anticonceptivos orales, haber tenido herpes genital y haber estado expuesta a la hormona sintética dietilestilbestrol antes del nacimiento.
Uno de los factores de riesgo más importantes para el cáncer cervical es la infección con un virus llamado VPH (virus del papiloma humano).
El VPH es el virus que causa verrugas genitales, pero el tener verrugas genitales no necesariamente significa que se desarrolla el cáncer cervical. Frecuentemente, la infección con VPH no causa síntomas hasta que la mujer desarrolla una lesión pre-cancerosa en la cérvix.
Dependiendo de la profundidad del tumor y de la extensión a otros órganos, el cáncer cervical se clasifica en estados que van de "0" o cáncer "in situ" (en el sitio), hasta IV en el cual hay invasión de órganos pélvicos vecinos como la vejiga y el recto o distantes como los pulmones.
El tratamiento y el pronóstico dependen del estado de la enfermedad que determina el médico mediante el examen físico y pruebas o procedimientos complementarios como radiografías, escaneografías y otros.
Para el doctor Kennet Loaiciga, ginecólogo-oncólogo costarricense, existe una mayor incidencia de esta enfermedad en mujeres de países en vías de desarrollo. Agregó que la incidencia de cáncer aumenta entre las mujeres de estratos bajos, pero de igual forma afecta a cualquier persona, principalmente en edades de 15 a 45 años.
Los principales síntomas son hemorragia anormal, aumento de flujo vaginal, dolor en el pubis y dolor durante el coito, así lo dio a conocer el especialista durante una conferencia realizada en el marco del XI Congreso Centroamericano de Ginecología y Obstetricia realizado en nuestro país.
La detección temprana de los problemas cervicales es la mejor forma de prevenir el cáncer cervical. Hay claros indicios de que existe una relación entre el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el cáncer cervical.