La XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se inauguró ayer en Río de Janeiro con la llegada de la cruz peregrina y la imagen de la virgen María al escenario de la playa de Copacabana, donde se congregaban cientos de miles de personas.
La misa de apertura fue conducida por el arzobispo de Río, Orani João Tempesta, puesto que el papa Francisco se tomó el día de descanso después de la intensa jornada del lunes, cuando llegó a Río de Janeiro.

Antes de la llegada de los símbolos, una multitud esperaba en las arenas de Copacabana asistiendo a conciertos de música católica y rezando.
La JMJ se prolongará hasta el próximo domingo en esta ciudad brasileña, con la previsión de que el papa presida los principales actos y misas a partir del próximo jueves, dado que hoy visitará el Santuario Nacional de Aparecida.

La misa de ayer en Copacabana se celebró en una tarde desapacible, lluviosa y con viento, que no desalentó a los jóvenes, quienes desde todo el día esperaron ese momento entre cánticos, bailes, rezos, catequesis y excursiones por la ciudad carioca.
Enarbolando banderas de los países de donde proceden, un grupo de muchachos abrió la ceremonia, que prosiguió con la entrada de la "cruz de los jóvenes" llevada a hombros, así como un ícono de la Madre de Dios, también cargado a hombros en procesión.

La conocida como "cruz de los jóvenes" es de madera, de casi cuatro metros de alto; sus brazos miden 1.75 metros y pesa 31 kilos.
Esta cruz fue entregada por el papa Juan Pablo II a los jóvenes en 1984, cuando creó estas jornadas, y desde entonces ha sido llevada por todos los rincones del mundo y presidido todas las JMJ.

La cruz fue colocada en el centro del palco, levantado en un lateral de la playa de Copacabana, que está inspirado en las líneas irregulares de las montañas de Río de Janeiro y tiene una capacidad para cuatro mil personas.
Al inicio del rito pronunció un discurso el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, dicasterio del que dependen los jóvenes.
Comitiva participó
Aunque el papa no apareció públicamente ayer, integrantes de su comitiva participaron en diferentes actividades para conmemorar la Jornada, que en la Iglesia se celebra cada dos o tres años.
Una medalla con la imagen sonriente del papa Francisco fue presentada a autoridades eclesiásticas en conmemoración de la visita del pontífice a Brasil por estas jornadas de la juventud.
El arzobispo de Río de Janeiro, Orani Tempesta, recibió una versión en plata de la medalla de manos del presidente de la Casa de la Moneda de Brasil, Marcone Leal, en una ceremonia en la residencia arzobispal de Sumaré, sin la presencia del papa.
La presentación de la medalla iba a ser realizada a los pies de la estatua del Cristo Redentor, uno de los símbolos de Río de Janeiro, pero el mal tiempo obligó a trasladar el evento a la residencia de Sumaré, donde Francisco está alojado.
“Al ver esta memoria acuñada en metal, pienso que debe ser para nosotros un motivo más para vivenciar con agradecimiento estos días históricos aquí en Brasil”, declaró el cardenal italiano Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, en la ceremonia.
“El papa Francisco nos recordó que la razón que lo trajo a Brasil no fue otra que la de alimentar la llama del amor eterno que arde en cada corazón”, agregó.
La medalla muestra en su cara el rostro sonriente de Francisco en relieve con la leyenda “Visita del papa a Brasil 2013” sobre un fondo que recuerda el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, que será visitado el miércoles por el pontífice. En el reverso aparece una composición con las dos ciudades que visitará el papa en Brasil, Río de Janeiro y Aparecida.
En la Casa de la Moneda informaron en su página de internet que se tiene previsto acuñar 10,000 medallas conmemorativas, de las cuales 7,000 serán de bronce por un valor de 20 dólares; 2,950 en plata valoradas en poco más de 100 dólares; y 50 en oro, que serán producidas por encargo.
Una multitud
La Jornada Mundial de la Juventud tenía hasta ayer 355,000 peregrinos inscritos de 175 países, siendo la gran mayoría (220,000) brasileños; seguidos de Argentina, con 23,000; Estados Unidos, con 10,800; Chile, con 9,200; Italia, con 7,700; y Venezuela, con 6,150, dijo la hermana Shalane Machado, encargada del registro de participantes.
Las personas continuaban llegando a registrarse y se espera que otros lo hagan los próximos días, aunque Machado no dio una previsión de lo que podría ser el número final de inscritos.
Por su parte, la hermana Graca María, encargada del hospedaje de los peregrinos, dijo que contaban con 127,862 cupos en casas de familias y 227,747 en instituciones como colegios, clubes y parroquias que ofrecieron alojamiento para los visitantes.
Aseguró no tener el dato de cuántos de esos cupos fueron ocupados por los peregrinos, pero informó que la disponibilidad supera la necesidad porque no todos los inscritos solicitaron alojamiento, ya que permanecen en hoteles, viven en la zona de Río o consiguieron dónde dormir con amigos o familiares.