Miles de banderas y claveles rojos y una incontable hilera de puños cerrados alfombraron ayer la entrada a un repleto cementerio de Santiago donde despidieron a Gladys Marín, la mujer símbolo de la izquierda chilena y de la oposición a la dictadura de Augusto Pinochet.
Mientras el mundo celebraba el Día Internacional de la Mujer, la infatigable luchadora, como la calificaron partidarios y adversarios, fue cremada en el camposanto acompañada de decenas de miles de personas, entre ancianos, jóvenes y niños, dos días después de su fallecimiento víctima de un tumor cerebral.