El puertorriqueño David "Kimby" Cruz convirtió su casa, en el pueblo occidental de Añasco, en lo que asegura es el mayor museo del Caribe, y probablemente del mundo, dedicado al papa Juan Pablo II (1920-2005).
Cruz decidió recopilar postales, llaveros, retratos y otros objetos relacionados con el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica entre 1978 y 2005 cuando, hace unos tres años, estaba a punto de perder un pie a causa de la diabetes que padece.
Según Cruz, salvó la extremidad contra todo pronóstico después de rezar a Juan Pablo II a través de una postal que encontró en la que el Papa aparecía junto a la Virgen de Guadalupe.
Ahora su casa, a la espalda del ayuntamiento de Añasco, se ha convertido en un concurrido lugar de peregrinación al que acuden devotos boricuas y de varios países, en el que encuentran un pedazo de El Vaticano. Algunos aseguran que han sido beneficiados con milagros.