Los paquistaníes salieron a votar ayer para decidir si le darán al general Pervez Musharraf otros cinco años más como presidente del país. Contados 9,578 votos casi cinco horas después del cierre de los comicios, 9,280 eran a favor de extender el mandato de Musharraf, 203 en contra y el resto anulados.
Los resultados definitivos probablemente se conocerán hoy. El gobernante militar busca tener un mandato sólido y trata de aplicar políticas que han generado una fuerte oposición, como la represión de los extremistas islámicos y el respaldo a EU en su guerra contra el terrorismo.
Se prevé que Musharraf gane el referéndum pese a los llamamientos de la mayoría de los principales partidos políticos a un boicot contra la consulta, pero el presidente aspira a una alta participación que dé visos de legitimidad a su mandato. La Comisión Electoral relajó las reglas para votar e instaló 87,000 puestos para sufragar, algo inusual en el país, y algunas de ellas fueron colocadas en sitios poco comunes como estaciones de gasolina, hospitales y prisiones.
El principal comisionado de elecciones, Irshad Hassan Khan, señaló en Karachi que esperaba una participación muy buena"". Sin embargo, para media tarde era difícil saberlo, pues la comisión desechó las listas de registro y permitió votar a cualquier persona que contara con una identificación con fotografía.
La participación de electores parecía abundante en las ciudades de Islamabad y Lahore, pero escasa en Karachi, la más grande y un bastión del Movimiento Unido Nacional, que se unió al llamado de boicot para protestar por la muerte de dos de sus dirigentes a manos de pistoleros desconocidos la semana pasada. La participación también fue escasa en la provincia sudoccidental de Balochistán, donde los fundamentalistas islámicos son fuertes y se oponen al gobierno.
Me gusta porque está combatiendo al terrorismo y está tomando acciones en contra de políticos corruptos. Necesitamos un líder como éste que puede imponer respeto"", señaló Mohamed Mazharudin, quien votó por Musharraf en Rawalpindi, a las afueras de la capital.
Musharraf se hizo del poder en un golpe militar incruento en 1999 al acusar al entonces primer ministro Nawaz Sharif de corrupción y mal gobierno. La Suprema Corte lo respaldó, pero le dio un período de tres años para introducir reformas y devolver el país a la democracia. s