La Asamblea General de la ONU pidió ayer casi por unanimidad el fin del embargo económico y comercial declarado hace casi medio siglo por Estados Unidos contra Cuba.
La resolución presentada por el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, logró un apoyo casi unánime de los 192 países de la ONU, después de que a su favor votaran 185 y 3 en contra (EE.UU., Israel y Palau), mientras que Islas Marshall y Micronesia se abstuvieron y El Salvador e Irak no participaron en la votación.
"Ustedes están solos, completamente aislados", dijo Pérez Roque, en su discurso antes de la votación, dirigiéndose a la delegación de Estados Unidos en el pleno.
Ésta es la decimoséptima vez consecutiva que Cuba logra aprobar en la Asamblea General una resolución que critica los efectos negativos de las medidas unilaterales adoptadas por Estados Unidos el 7 de febrero de 1962, que La Habana tilda de "bloqueo" y solicita su derogación.
En el 2007, una resolución similar fue respaldada por 184 países y rechazada por cuatro.
La renovada oposición de la comunidad internacional al embargo de Washington sobre la isla caribeña se produce en un momento de incertidumbre en las relaciones entre los dos países que están a la espera del resultado de las elecciones presidenciales estadounidenses el próximo 4 de noviembre.
El candidato republicano, el senador John McCain, es partidario de mantener el actual régimen de sanciones, mientras que su rival demócrata, el también senador Barack Obama, está dispuesto a modificarlo y no descartó sentarse a conversar con el Gobierno de La Habana.
El ministro de Exteriores cubano apuntó en su intervención que el ganador de la contienda tendrá la oportunidad de cambiar su estrategia hacia Cuba.
"Este deberá decidir si admite que el bloqueo es una política fracasada, que cada vez le provoca un mayor aislamiento y descrédito a su país o si persiste, con obcecación y crueldad, en intentar rendir al pueblo cubano por hambre", señaló.
Pérez Roque consideró apropiadas las recientes declaraciones del representante de La Habana en Washington, Jorge Bolaños, en las que equiparó el embargo con un genocidio, lo que fue calificado de "escandaloso" por el representante estadounidense en la Asamblea, Ronald Godard, en su anterior turno de palabra.