El presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, dio muestras de no tirar la toalla para resolver el bloqueo político del país al descartar su dimisión y encargar dos grupos de trabajo que identifiquen el plan de reformas sobre el que los partidos pueden llegar a un acuerdo.
En una esperada comparecencia en la sede de la Presidencia de la República en Roma, Napolitano informó de las conclusiones a las que ha llegado tras la segunda ronda de consultas con los partidos que llevó a cabo ayer, tras una primera donde el centroizquierda, Pier Luigi Bersani, no tuvo suerte.