Un par de sondas espaciales abandonaron su órbita alrededor de la Luna, y la NASA las estrelló contra una montaña de nuestro satélite natural.
Las sondas le eran inservibles a la NASA, pues ya habían terminado una misión para examinar el interior lunar.
Los ingenieros activaron los cohetes de las sondas gemelas Ebb y Flow para quemar el combustible que les restaba. Ebb cayó primero y Flow se estrelló medio minuto después.