Estados Unidos puso ayer en órbita solar al último de los grandes telescopios de la agencia espacial NASA que pronto apuntará sus instrumentos infrarrojos sobre algunos de los objetos más fríos del universo.
El Telescopio Espacial Infrarrojo (SIRTF por su sigla en inglés) fue llevado a órbita ayer, por un cohete Delta 2 de la Boeing después de un lanzamiento en el complejo 17 de la Estación Cabo Cañaveral de la Fuerza Aérea.
Una cámara instalada en el tope del cohete propulsor, que es tan alto como un edificio de 13 pisos, brindó a la audiencia de la televisión de la NASA algunas escenas breves del despegue y alejamiento del cohete desde las costas de Florida y la separación de los propulsores. El SIRTF, está valorado en 1,200 millones de dólares.