La nave espacial Shenzhu V, que realizó el primer vuelo habitado chino, aterrizó la mañana de hoy en Mongolia Interior y su ocupante, el taikonauta Yang Liwei, se encuentra bien, indicó la agencia oficial Nueva China.
Shenzhu V (“Nave Divina”) dio 14 vueltas a la tierra antes de aterrizar en Mongolia Interior a las 06h23, a unos 350 km al noroeste de Pekín, cerca de la ciudad de Siziwang, al cabo de más de 21 horas de vuelo espacial.
El primer vuelo espacial habitado chino es un “éxito”, afirmaron los responsables del Centro Aeroespacial de Control y Mando en Pekín.
El lanzamiento del Shenzhu V por un cohete Larga Marcha 2F tuvo lugar a las nueve de la mañana de ayer (01h00 GMT) desde unas instalaciones situadas en Mongolia Interior, en el desierto de Gobi, a más de mil kilómetros al oeste de Pekín.
Diez minutos más tarde, la nave estaba en órbita. El éxito de este vuelo histórico convierte a China en tercer país que lleva a cabo un vuelo espacial habitado junto a la Unión Soviética y Estados Unidos, que mandaron a un hombre cada uno al espacio en 1961.
Apenas llegado a la Tierra el teniente coronel Yang Liwei, el primer ministro chino, Wen Jiabao, le habló brevemente por teléfono, según mostró la televisión nacional, que no retransmitió en directo el aterrizaje.
Wen felicitó al taikonauta en nombre del “comité central del Partido Comunista, del Consejo de Estado (gobierno) y la comisión militar central”, precisó Nueva China.
Yang Liwei, de 38 años, inició este viaje histórico después de recibir las palabras de ánimo del presidente Hu Jintao, que asistió en persona al lanzamiento. El presidente Hu calificó este vuelo como un “momento de gloria para la patria”.
Los expertos estiman que este vuelo ha sido ante todo un asunto de prestigio y un acto de soberanía pero también tiene un interés científico, 11 años después del inicio del programa Shenzhu y podría ser una etapa de cara a una estación espacial.