Los uniformes de policías reemplazaron las vestimentas de Papá Noel en vísperas de esta Navidad, empañada por temores de ataques terroristas que han motivado el despliegue de medidas de seguridad reforzadas en las más grandes ciudades del mundo.
En Asia, las autoridades están más atentas que nunca y buscan ante todo proteger a sus minorías cristianas. En Indonesia, la Policía anunció el despliegue, en particular cerca de las iglesias, de unos 200,000 hombres sobre los 270,000 de su efectivo. "Nos preparamos para lo peor", declaró uno de sus portavoces.
En Pakistán, que cuenta con cuatro millones de cristianos, la policía, militares y unidades especiales fueron afectados a la vigilancia de las iglesias, misiones y hospitales cristianos, y cuarteles militares de Penjab.
En Estados Unidos, que fue objeto de los atentados del 11 de septiembre de 2001, no fue anunciado ningún reforzamiento particular de las medidas de seguridad. Europa, donde los dispositivos de seguridad también son importantes desde el 11 de septiembre, las autoridades llamaron a una vigilancia reforzada, pero intentando no provocar pánico en la población.
En Francia, además de los 4,500 policías y militares desplegados en el marco de un plan "vigipirate", en vigencia tras los atentados en EU, 1,000 hombres suplementarios garantizan desde hace algunos días el control de la capital.
En Rusia, dos hombres, oriundos de Chechenia, que portaban cinturones de explosivos, fueron detenidos ayer en un barrio del sudoeste de Moscú. En Irak, los inspectores en desarme de la ONU decidieron no descansar para Navidad y continuaban sus investigaciones.