El 2 de noviembre, los norteamericanos no sólo optarán entre George W. Bush y John Kerry, sino que decidirán cuál será el futuro de las negociaciones en la ONU para intentar controlar la mayor amenaza ecológica que pesa sobre el planeta: el cambio del clima.
Sea cual sea el ganador de las elecciones presidenciales, Estados Unidos no ratificará el Protocolo de Kyoto para reducir las substancias químicas causantes de este fenómeno, que el presidente Bush rechazó dos meses después de llegar a la Casa Blanca.
"El único punto común entre Bush y Kerry sobre el tema es que Estados Unidos no puede ratificar Kyoto" por el costo que tendría para su economía, indica Jonathan Pershing, un ex negociador sobre el clima del gobierno de Bill Clinton.
Pershing recuerda que Kerry votó una resolución del Senado, en julio de 1997, cinco meses antes de que se concluyera el Protocolo de Kyoto, pidiendo a la administración que no aceptara un acuerdo que "perjudicaría gravemente" la economía del país norteamericano.
Dag Hammarskjöld, de Suecia (1953 hasta su fallecimiento en un accidente en 1961 y Trygve Lie, de Noruega, desde febrero de 1946 hasta su dimisión en noviembre de 1953.
Ni Kerry ni Bush ratificarán el Protocolo de Kyoto
El presidente George W. Bush no cree que el cambio del clima sea una realidad científica.