La niebla que se asienta cada mañana de invierno sobre Lima sirve ahora para regar los cultivos en sus cerros desérticos gracias al “atrapanieblas”, un sistema que recoge el rocío y lo condensa hasta acumular diariamente entre 5 y 15 litros de agua.
Sin recurrir a la alta tecnología, el “atrapanieblas” usa dos postes que sostienen una malla con pequeños agujeros orientada en dirección a la niebla, un depósito de almacenaje y un filtro para descontaminar el agua, según el miembro del “Movimiento Peruanos Sin Agua”, Paolo Cruz.
Esta asociación promueve el uso de “atrapanieblas” e inició un proyecto para su instalación en distintos puntos de Lima hace dos años, pero no ha sido hasta ahora que ha encontrado la financiación para ubicar veinte de los artilugios.