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Niegan reunión entre Gutiérrez y Granda


EL MINISTRO de Gobierno rechazó una versión periodística que dijo que el presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez se había reunido con el llamado "canciller" de las FARC, Rodrigo Granda.
"Hay que rechazar por principios, estimados amigos, todo lo que se diga con relación al jefe de Estado, y que no esté debidamente fundamentado"", indicó el ministro de Gobierno, Jaime Damerval.
Tales declaraciones las hizo en alusión a reportes de la revista colombiana Cambio, que señaló que Granda, detenido recientemente y preso en Colombia, se reunió con Gutiérrez y contaba con el documento de identificación ecuatoriano.
Esto fue un duro golpe para activistas del medio ambiente, como Ramón Ojeda Mestre, quien pasó varios años ayudando a dirigir las complicadas labores de limpieza en la isla, donde habitan pericos de cabeza amarilla y colibríes café.
Aunque Ojeda calificó la decisión como ``infinitamente triste"", los presos no lo lamentan: curiosamente muchos de los últimos reos en estas colonias penales isleñas no quieren irse.
Pese a que esas islas tienen antecedentes de violencia, enfermedades y en ocasiones de trabajos forzados, también son sitios donde los presos pueden vagar libremente, construir sus propias casas, sembrar sus propios alimentos e incluso destilar licores.
Ojeda describió las quejas de los presos cuando se redujo la población de la colonia de 3,000 reos hace unos cuantos años a sólo 600 en la actualidad. "Cuando les dijimos que se iban, algunos lloraron o se ocultaron en las montañas", agregó.
Cuando Panamá cerró la Isla Coiba en agosto, muchos de los 27 reos que permanecían en la isla tampoco querían irse, señaló Líder Sucre, un ambientalista que contrató a un ex preso dispuesto a regresar a la isla como vigilante del parque.
Estas reacciones no son extrañas, señaló Stephen A. Toth, profesor de historia en la Universidad Estatal de Arizona y experto sobre colonias penales francesas como la Isla del Diablo, de la Guayana, que fue escenificada en la película "Papillon", de 1973, donde muchos presos morían a consecuencia de enfermedades tropicales.
"Los internos estaban bien conscientes de que en muchos aspectos... su calidad de vida era superior a lo que podrían esperar" en las cárceles del territorio continental francés, dijo Toth. Cuando los prisioneros eran liberados, indicó, muchos se establecieron y cultivaron pequeñas parcelas en las mismas islas en que habían estado encarcelados.
En cambio, las Islas Marías estaban plagadas de escorpiones, serpientes, mosquitos y trabajos forzados en las salinas.
A esa isla sólo se enviaba a los internos con buen comportamiento. Tenían que pasar lista, pero a algunos se les permitía vivir con sus familias; otros destilaban alcohol ilegal abiertamente.
Otras prisiones insulares no eran realmente colonias penales. La prisión de Iwahig, en Filipinas, comparte la isla Palawan con balnearios turísticos y un puerto y Alcatraz era una prisión construida en islotes.
  • Ha habido numerosos proyectos dirigidos a hacer las colonias más autosuficientes.

  • Las Islas Marías tenían un aserradero, una granja de camarones, una granja de apicultura, ganado, minas de sal, establos, una fábrica de muebles y una granja de fibra de soga.

  • Pero aún así, abastecer esas prisiones costaba más que abastecer cárceles regulares.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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