La niña Erica Pratt, de siete años de edad, cortó con los dientes la cinta con que la habían amordazado, y escapó ilesa del sótano donde sus secuestradores la mantuvieron por casi 24 horas, informó ayer, la Policía.
Según testigos y la Policía de esta ciudad de Pennsylvania, dos hombres corpulentos secuestraron a Erica el lunes por la noche en una esquina donde ésta jugaba con otros niños, llevándosela por la fuerza en un automóvil blanco, con cristales oscuros.
Poco después Barbara Pratt, la abuela de Erica, recibió llamadas telefónicas en las cuales los captores reclamaban un rescate de 150,000 dólares y amenazaban con matar a la niña.
La policía busca a James Burns, de 29 años, y a Edward Johnson, de 23, considerados sospechosos del secuestro. Según las autoridades, los secuestradores dejaron a la niña, atada, con los ojos vendados y amordazada con cinta adhesiva, en el sótano de un edificio a unos 15 km. de su casa.
La niña cortó con los dientes la cinta sujeta en torno a su cara, se desprendió de las ataduras de sus brazos y piernas, rompió la puerta del sótano y salió al primer piso. Allí, rompió el cristal de una ventana y pidió auxilio.
Unos niños que jugaban en el vecindario la ayudaron a salir por la ventana rota, y uno de ellos fue con su bicicleta desde el edificio abandonado hasta donde había una patrulla policial, informaron las autoridades.
La Knesset adoptó en tercera y última lectura una proposición de ley presentada por el ministro de Justicia, Meir Sheetrit, del Likud (derecha), el partido del primer ministro Ariel Sharon, por la que se exime al Estado de la obligación de indemnizar a las víctimas de actos militares israelíes.
La nueva ley equipara las acciones del ejército en caso de disturbios en Cisjordania y en la franja de Gaza con "operaciones militares", lo que permitirá evitar las indemnizaciones.