La Corte Suprema, que recientemente abolió las ejecuciones de los retardados mentales, reveló una profunda división ayer al negarse a considerar la eliminación de las ejecuciones de asesinos que tenían menos de 18 años al cometer sus crímenes.
Cuatro jueces dijeron que el Tribunal debería seguir examinando la cuestión de la pena de muerte que se empezó a debatir exhaustivamente el año pasado. Pero el Tribunal pasó por alto la oportunidad de reabrir la cuestión de si la ejecución de los asesinos muy jóvenes viola la prohibición constitucional del castigo cruel e inusual. En la actualidad, los Estados que permiten la pena capital pueden imponerla a asesinos que tenían 16 ó 17 años al cometer sus asesinatos.
Los jueces que se opusieron la calificaron de práctica vergonzosa. "La práctica de ejecutar a dichos transgresores es una reliquia del pasado e inconsistente con las normas de decencia en una sociedad civilizada", escribió el juez John Paul Stevens, a cuya posición se sumaron sus colegas, David Souter, Ruth Bader Ginsburg y Stephen Breyer.