Aunque lo más llamativo de las elecciones de ayer en Estados Unidos era la carrera presidencial, no hay que olvidar que también se decidía la composición del Congreso.
Y es eso lo que define realmente la capacidad de maniobra del nuevo mandatario estadounidense.
Un Congreso favorable es el sueño de cualquier Presidente, pues es casi una garantía de que podrá implementar su agenda política sin mayores obstáculos.
La Cámara de Representantes de Estados Unidos está compuesta por 435 miembros que representan a los 50 estados y que legislan por dos años.
Por su parte, el Senado está formado por 100 legisladores, quienes ocupan sus cargos por un período de seis años.
Una tercera parte de ellos se elige cada dos años. La mayoría de los 35 senadores que deben someterse a votación este año son republicanos.
La mayoría demócrata en el Senado hasta el momento es mínima: 51 a 49 y uno de esos votos pertenece al demócrata independiente Joe Lieberman, que apoya a John McCain.