El material radiactivo que puede salvar vidas es cada vez más rechazado por las empresas internacionales de transporte, que están reforzando la seguridad y temen a cargar una "bomba sucia", dijo ayer la agencia de control nuclear de la ONU.
La mayoría de los países importan los isótopos usados comúnmente en la medicina, como para tratar el cáncer, diagnosticar enfermedades del corazón o esterilizar equipos médicos.
Los hospitales dependen de que los embarques internacionales lleguen a tiempo, sobretodo si el isótopo tiene una vida corta.