Un exceso de materia gris en el cerebro, las células y conexiones que transportan los mensajes, impide a los adolescentes concentrarse como ocurre en los adultos, según un nuevo estudio.
El cerebro de los jóvenes continúa desarrollándose muchas veces hasta bien entrados los veinte años, es decir, que el proceso dura mucho más de lo que se pensaba hasta ahora, indica el estudio.
"Muchas veces les resulta difícil a los adolescentes prestar atención en clase sin que vaguen sus mentes", explica la doctora Iroise Dumontheil.
"Los jóvenes no tienen, sin embargo, la culpa de no poder concentrarse y de la facilidad con que se distraen. Esto tiene que ver con la estructura de sus cerebros. Los adolescentes no tienen las mismas capacidades mentales que los adultos", señala Dumontheil.
Utilizando escáneres de resonancia magnética, los científicos de ese instituto observaron la actividad de varios adolescentes mientras tratan de resolver un problema haciendo caso omiso de cosas que podían distraerlos.
Los expertos detectaron un nivel inesperado de actividad en el cortex prefrontal, zona de la parte frontal del cerebro involucrada en la toma de decisiones y en tareas de diversos tipos, indicación de que el cerebro funcionaba en ellos menos eficazmente que en los adultos.