Tiritando en ropas interiores en la ribera de un río congelado, los soldados estadounidenses se quitaron sus máscaras antigás durante un ejercicio de preparación para la amenaza más aterradora.
"Eso es posiblemente lo más temible, las armas químicas", dijo el capitán del Ejército William Vickery mientras los efectivos de descontaminación corrían en medio de un ataque simulado al alcance de la artillería de Corea del Norte, un país comunista provisto de armas químicas.
Enfundados en trajes protectores abultados, los soldados recogían minuciosamente cada pieza de ropas contaminadas"" de sus compañeros, arrojándolas en pilas para incinerar. Detrás de ellos, otros soldados cepillaban enérgicamente los camiones del ejército mientras los rociaban con mangueras de alta presión.
Mientras se intensifica la búsqueda de armas químicas en Irak, los soldados estadounidenses en Corea del Sur sólo necesitan prestar atención al norte de la zona desmilitarizada para tomar conocimiento de una amenaza química más formidable y relativamente poco atendida.
Las existencias norcoreanas de armas químicas, calculadas en hasta 5,000 toneladas, quedan empequeñecidas ante las preocupaciones por las armas nucleares. Pero las maniobras de ayer en preparación para posibles ataques químicos ponen de manifiesto que los soldados en la dividida península coreana enfrentan una amenaza más inmediata con las armas de destrucción masiva. "Espero que comprendan que la amenaza es real"", dijo Vickery. "Nosotros sabemos que lo es"".
Los 37,000 soldados estadounidenses estacionados en Corea del Sur empezaron a recibir trajes protectores modernos el mes pasado. Son más livianos que los trajes anteriores y los cascos se pueden colocar más rápidamente, en unos nueve segundos.
Asimismo tienen una duración de unas 24 horas en un ambiente contaminado, cuatro veces más que la versión anterior. La información sobre el programa secreto de armas químicas de Norcorea es escasa, pero el Ministerio de Defensa surcoreano calcula que Pyongyang quintuplicó su arsenal en la década pasada a 5,000 toneladas.
Se cree que el arsenal incluye algunas de las armas químicas más mortíferas que se conocen -gas mostaza, tabún y sarín- y que pueden lanzarse con los proyectiles norcoreanos o en granadas de artillería. Además, se cree que el norte ha hecho acopio de ántrax y otros nueve tipos de armas biológicas, según el Ministerio de Defensa.
Aunque Corea del Norte ha negado tener armas químicas, un desertor norcoreano de alto rango, Hwang Jang Yop, alarmó al mundo en 1996 cuando admitió que el Norte tenía armas nucleares y químicas capaces de incinerar Corea del Sur y Japón.