El desbordamiento de lagos y embalses se ha convertido en la principal amenaza en las labores de rescate y reconstrucción de las zonas afectadas por el seísmo del pasado 12 de mayo en el suroeste de China, según la prensa local.
Cerca de 30 lagos formados tras la obstrucción de los ríos por el sismo de 7.8 grados en la escala de Richter, que tuvo su epicentro en la provincia de Sichuan, corren el peligro de desbordarse, ante la inminente llegada de las lluvias prevista por la Administración Meteorológica.
Es el caso del lago de Tangjiashan, en el distrito de Beichuan, uno de los más afectados por el terremoto y al que un grupo de la policía armada ha llegado a pie con 10 kilos de dinamita cada uno, que se utilizará si es necesario para abrir vías por las que se pueda filtrar el agua y evitar el desbordamiento.
También se han enviado al lago 15 excavadoras, preparadas también para abrir vías, según informó la Televisión de Pekín.
"Con todos estos medios podemos empezar oficialmente a tratar el problema de los lagos", dijo el ministro de Recursos Hídricos, Chen Lei, en una entrevista con el diario "China Daily".
El ministro subrayó que todas las personas que podrían verse afectadas por el desbordamiento del lago han sido ya evacuadas.
Pero además de los lagos, 69 presas que quedaron agrietadas en las zonas más devastadas por el terremoto están cerca de reventar y un total de 2,383, en Sichuqan y en otras provincias vecinas, han sufrido daños, según confirmó el Ministerio de Recursos Hídricos.
Los posibles derrames de las reservas ante la llegada de las lluvias amenazan a por lo menos 700,000 personas, estimó el ministerio, citado por la agencia oficial, Xinhua. Hasta ahora, 100,000 han sido ya evacuadas.