El gobernante juró el cargo a las 16.05 hora local (20.05 GMT) cuando el nuevo vicepresidente Carlos Mesa, en nombre del Congreso Nacional, le tomó juramento como nuevo Presidente de la República.
Sánchez de Lozada asumió el cargo en sustitución de Jorge Quiroga, quien ejerció el mando durante el último año, tras recibirlo del enfermo ex presidente, Hugo Banzer, fallecido en mayo pasado.
En el Congreso, Sánchez de Lozada celebró la presencia del Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y de los mandatarios de Perú, Alejandro Toledo, de Venezuela, Hugo Chávez, y de los otros dignatarios de Estado que arribaron a La Paz.
El relevo presidencial se realizó con solemnidad en el Congreso Nacional, mientras en la Plaza de Armas de La Paz una multitud se reunió desde primeras horas del día para ver el ingreso de Sánchez de Lozada al Palacio de Gobierno, situado en el mismo lugar. En su discurso, el nuevo mandatario, que ya presidió su país entre 1993 y 1997, pidió insistentemente una “tregua social” y unidad a los diversos sectores sociales y políticos, como si Bolivia “estuviera amenazada con la invasión de una potencia extranjera” para comenzar aplicar su plan contra la crisis.
“Nos encontramos en un momento muy difícil en la historia de Bolivia. Esta crisis es la crisis del colapso económico, contagioso, peligroso y terminal y espero que, con la unión de todos, podamos resistirla y superarla”, subrayó el mandatario.
El país se encuentra desde hace cuatro años en recesión y aunque el gobierno saliente indicó que Bolivia está preparada para no ser contagiada por la crisis regional, Sánchez de Lozada considera que “sólo la unidad de los bolivianos podrá enfrentarla” positivamente.
La convocatoria fue lanzada principalmente al grupo parlamentario de los dos partidos indígenas y a la populista Nueva Fuerza Republicana (NFR) que anunciaron que serán férreos opositores al nuevo gobierno.
“Los invoco a que busquemos un proyecto común para salvar Bolivia de los terribles riesgos y peligros que la acechan, como el desempleo, la crisis económica, la corrupción y la exclusión social. Ha llegado la hora de unirnos ante ese invasor que puede ser una crisis como no nos hemos imaginado”, enfatizó el gobernante.
El plan de emergencia contra la crisis se iniciará en un plazo de noventa días con la construcción de una carretera entre el norte y el sur del país, de 100,000 viviendas, la conexión de 250,000 domicilios a una red de gas y la dotación de electricidad a 200,000 familias campesinas, explicó.
El nuevo mandatario planteó que el pacto social propuesto puede tener como base la alianza que ahora lo respalda, y que suscribió con el ex presidente socialdemócrata, Jaime Paz Zamora, líder del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR). El diputado opositor, Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), la segunda fuerza parlamentaria, rechazó ayer las invocaciones a la unidad y al pacto social esgrimidas en su discurso inaugural por Sánchez de Lozada.
Derrotado por el liberal Sánchez de Lozada en una segunda vuelta en el Congreso, Morales, que ocupó el segundo lugar en las elecciones generales del 30 de junio, estimó que el mensaje conciliador del presidente "demuestra una total debilidad".
Sánchez de Lozada "no va a cumplir dos años de mandato", vaticinó Morales, jerarca de los sindicatos productores de coca, quien desahució un pacto social de tregua porque "no podemos mezclar agua con aceite".