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Nuevos ataques


Un atacante suicida se inmoló ayer y mató a por lo menos otras cuatro personas en el pueblo iraquí de Faluja, mientras trabajadores internacionales de ayuda estudiaban la posibilidad de abandonar el país luego de las 35 muertes causadas el lunes por cinco ataques en Bagdad.
En el más reciente ataque suicida, un hombre hizo explotar su pequeño coche bomba cerca de una estación policial en Faluja, en el llamado “triángulo sunita” al oeste de Bagdad donde permanece fuerte la resistencia contra la ocupación estadounidense.
Soldados estadounidenses acordonaron el área tras la explosión, que dejó desparramados en la calle restos humanos y de automóviles.
La policía dijo que el coche explotó a unos 100 metros de la comisaría principal del pueblo, en las afueras de una escuela secundaria de varones, y que causó la muerte del atacante y otras cuatro personas, pero fuentes de un hospital informaron luego que los muertos eran seis, incluido el suicida.
En la ciudad norteña de Mosul, un iraquí editor de un periódico, Ahmed Shawkat, quien había escrito artículos de crítica contra los radicales islamistas, fue encontrado muerto a balazos en su oficina, a media mañana de ayer, aseguraron periodistas. No había rastros de su o sus atacantes.
Cuatro soldados estadounidenses resultaron heridos por fuego de armas cortas y granadas en el área de Mosul en la noche pasada, dijo la sargento Kelly Tyler, portavoz de la 101a.
La Cruz Roja Internacional informó ayer que decidirá por cuenta propia si continúa las operaciones humanitarias en Irak, sin consideración a las presiones de Estados Unidos para que continúe en el país.
“Actuaremos independientemente de los otros actores en Irak”, dijo la vocera del Comité Internacional de la Cruz Roja, Antonella Notari.
Uno de los ataques del lunes fue perpetrado contra la sede central de la Cruz Roja Internacional, matando a los empleados iraquíes y por lo menos a otros 10 fuera de la sede.
“Tenemos que evaluar el significado y las consecuencias” del ataque, agregó Notari. “Para nosotros es un sobresalto terrible, y también completamente incomprensible”.
El CICR es una de las pocas organizaciones internacionales que permaneció en Irak durante la guerra que encabezó Estados Unidos y cuenta con unos 30 empleados extranjeros y 600 iraquíes. Por razones de seguridad, la entidad tuvo que reducir ya los 130 empleados extranjeros que tenía en Irak a principios de año.
Hans von Sponeck, el funcionario alemán ex director del programa de crudo por alimentos de las Naciones Unidas, pidió igualmente a los organismos de ayuda que permanezcan en el país.
“Sería terrible si las organizaciones internacionales se retiraran ahora”, afirmó von Sponeck a la radioemisora alemana Suedwestrundfunk. “No creo que la Cruz Roja lo hará no lo hizo en Afganistán, no lo hará en Irak”.
Los atentados cometidos el lunes en Bagdad llevan la “marca de tácticas de terroristas extranjeros”, sostuvo ayer el representante especial de Gran Bretaña en Irak, Jeremy Greenstock.
“Había atacantes suicida en casi todos los atentados con bomba cometidos ayer (lunes) en Bagdad y esa es la marca de las tácticas de los terroristas extranjeros, más que de los elementos fieles a Sadam Hussein”, declaró Greenstock a la cadena de radio BBC.
“Uno de los atacantes arrestados ayer era sirio”, destacó el ex embajador británico ante las Naciones Unidas.
Al ser interrogado sobre el papel de Siria e Irán, agregó que “los vecinos (de Irak) que cooperan tienen también entre ellos individuos que quieren meterse en lo que no les importa”.
Por su parte, el presidente George W. Bush declaró ayer que terroristas extranjeros y elementos leales a Sadam Hussein son los responsables de los recientes ataques en Irak.
“Básicamente lo que están tratando de hacer es provocar el pánico... Eso es lo que hacen los terroristas”, aseguró Bush en conferencia de prensa en el jardín de la Casa Blanca.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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