A dos décadas del inicio de la epidemia de SIDA, el mundo dispone de dos docenas de medicamentos para luchar contra la enfermedad y los investigadores han cifrado sus esperanzas en nuevas clases de fármacos que bloqueen la entrada del virus en las células.
Una vacuna eficaz -que sería lo mejor que podría ocurrir en el mundo en vías de desarrollo, donde millones de necesitados carecen de medicamentos- todavía constituye una esperanza remota.
Las empresas farmacéuticas mostrarán sus últimos avances en la Conferencia Internacional sobre SIDA que se celebrará en Bangkok del 11 al 16 de julio.
Joep Lange, presidente de la Sociedad Internacional de SIDA, espera que la conferencia se centre en compuestos experimentales que impidan que el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) infecte las células, en vez de combatirlo una vez que ha ocurrido la infección.
Estos medicamentos podrían mantener a los pacientes saludables durante mucho tiempo con menos efectos secundarios.
"La inhibición del VIH es el campo que encierra las mayores promesas en este momento", dijo Lange, profesor de medicina interna de la Universidad de Amsterdam, durante una entrevista telefónica.
"Uno de los problemas principales con los medicamentos actuales es su toxicidad a largo plazo y, particularmente, sus efectos colaterales metabólicos. Es muy poco probable que los inhibidores de entrada (en las células) provoquen esos efectos colaterales", explicó.
La empresa suiza Roche y el grupo de biotecnología estadounidense Trimeris lanzaron el año pasado el primer medicamento de este tipo, conocido como inhibidor de fusión.
Sin embargo, el Fuzeon es caro, hay que inyectarlo dos veces al día y sus ventas, que en el primer trimestre del 2004 alcanzaron los 24 millones de dólares, no han sido alentadoras.
Las naciones de la regiónAsia-Pacífico, prometieron más dinero para abordar el problema en una reunión mundial que se realizará la próxima semana.
Los ministros de Salud y altos funcionarios de 34 naciones de la región se reunirán al margen de una conferencia sobre SIDA en Bangkok para discutir cómo aumentar los esfuerzos para luchar contra la enfermedad que afecta a 7.4 millones de personas en Asia.
Sin embargo, por ahora el primer ministro de Tailandia, Thaksin Shinawatra, y el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, son los únicos jefes de Estado que confirmaron la presencia en la cumbre sobre el SIDA, del 11 al 16 de julio.
Tailandia canceló una reunión previa, luego que la mayoría de los países africanos y asiáticos dijeran que sus líderes no podían asistir por tener sus agendas ocupadas.