El presidente Barack Obama enfrentó de manera directa el legado de Hiroshima al abrazar a un hombre que sobrevivió al devastador estallido de la bomba atómica.
Luego de su discurso en el Monumento de la Paz de Hiroshima, el mandatario habló brevemente con dos de los sobrevivientes que acudieron al acto: Sunao Tsuboi, de 91 años y líder de un grupo de sobrevivientes, y Shigeaki Mori, de 79 años e historiador que tenía apenas ocho años de edad cuando la bomba estalló el 6 de agosto de 1945.
Obama habló primero con Tsuboi. En un momento de la charla, ambos rieron y el mandatario echó su cabeza atrás con una amplia sonrisa, pero sobre todas las cosas, Obama escuchó, sujetando las manos del anciano entre las suyas y con un intérprete a su lado. Tsuboi golpeó enfáticamente su bastón contra el suelo mientras hablaba.
"Sostuvo mis manos hasta el final", dijo Tsuboi. "Estuve a punto de pedirle que me soltara las manos, pero no dejaba de hacerlo". "Creo que es una persona muy sincera o tiene el corazón para ser solidario con los demás. Estuve encantado de hablar con él, cada vez me apretaba las manos más fuerte".