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Obama, presidente: una ceremonia para recordar

Un sombrero, un tazón, la limusina, el cambio de helicóptero y las apuestas en el mundo de la moda, pasarán a la historia también, como íconos de la asunción.


La toma de posesión de Barack Obama se esperaba diferente, y para todo el mundo, literalmente, esto se cumplió. Un sombrero, un tazón, la limusina, el cambio de helicóptero y las apuestas en el mundo de la moda le dieron sabor al ascenso del primer afroamericano como Presidente de Estados Unidos y pasarán también a la historia.

A las 7:45 a.m., cuando el nuevo mandatario salió junto con su esposa, Michelle, de la casa Blair, donde permanecieron alojados desde su llegada a la presidencia, los recogió su flamante, blindada y nueva limusina, la llamada bestia que desarrolló Cadillac, bajo total misterio y sobre la que no se conocen mayores detalles.

El potente vehículo llamó la atención de la prensa por el brillo de su carrocería y la fortaleza de sus barreras a prueba de toda bala.

 

Y si el vehículo, igual que cada detalle de los Obama en su día, dio que hablar... la vestimenta de la Primera Dama, también. Cuando partieron rumbo a la Capilla episcopal de St. John, en Washington, de inmediato se informó el color del vestido, pero aún no se sabía cuál firma atavió a Michelle.

Michelle Obama lució un traje dorado con chaqueta de la diseñadora estadounidense, nacida en Cuba, Isabel Toledo, el día de la investidura de su esposo como Presidente N.°44 de la nación.

Todo Washington vivió la "Obamanía" desde las primeras horas de este histórico martes 20 de enero. Los cafés, bares, gimnasios, calles y el Metro se atiborraron de seguidores del nuevo Presidente; desde las primeras horas el grito de "Sí se puede" pintó el amanecer en la ciudad.

 

Incluso, una anciana de 68 años cayó a las vías del subterráneo ante el gentío en la estación Gallery place de la línea roja. La mujer está reportada como estable, pero el servicio se suspendió ante el percance.

Por otra parte, el "bye, bye Bush", que resonó en el "vox populi", también reflejó el fin y el modo en que una era acaba.

Un sombrero revivió todas las esperanzas de los afroamericanos de la época de Martín Luther King. En realidad, no fue el sombrero, fue quién portaba el adorno en su cabeza: la gran Aretha Franklin, quien entonó el tema "My country is tis of thee", poco antes de la toma de posesión de Barack.

 

Luego del sombrero, vino el turno de las Biblias y de la verdad. Mientras Joe Biden juramentó servir al país de las barras y las estrellas en una Biblia de tamaño tumbaburros; Obama lo hizo en una más pequeña roja, aunque con un simbolismo impregnado, pues fue la misma que utilizó Abraham Lincoln.

Luego de que Estados Unidos tuviera nuevo Presidente, los gritos y llantos no se hicieron esperar en los alrededores del Capitolio, aunque en Kenia, país de donde era oriundo el padre de Barack Obama, los niños también tenían las mejillas pintadas con el nombre de quien hizo historia.

Hubo alguien que terminó sus días en el Gobierno en silla de ruedas: el ex vicepresidente Dick Cheney, quien por cargar cajas durante su mudanza se lastimó la espalda y tuvo que mirar postrado el relevo presidencial.

 

Obama siguió toda la tradición: ir a la capilla, jurar con la Biblia en mano, dar un discurso emotivo... y no podía perderse el almuerzo de protocolo, en el que le regalaron un tazón de vidrio con la imagen de la Casa Blanca.

También, como manda la costumbre, el ex tenía que irse. George W. Bush, quien gobernó ocho años la unión americana, se retiró del poder en un helicóptero oficial, pero ya no en el del mandamás, sino en el vehículo "Executive One" con rumbo a la Base Aérea de Andrews. Bush se dirigirá hacia su residencia familiar en Texas.

La asunción fue histórica, pero el sombrero, el tazón, el helicóptero y el vestido amarillo también.


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325209
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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