El presidente de EE.UU., Barack Obama, urgió a los republicanos a “reabrir” la Administración federal, parte de cuyas actividades están paralizadas por falta de fondos, y alertó de que cuanto más dure ese cierre, “peores” serán sus efectos.
Obama denunció, en una comparecencia de la Casa Blanca, que “una facción” de los republicanos, su ala más conservadora, ha obligado a suspender las actividades de la Administración “solo porque no les gusta una ley”, en referencia a la reforma sanitaria promulgada en 2010 y que hoy volvió a defender con vehemencia.

“Sabemos que la última vez que los republicanos cerraron el Gobierno, en 1996, eso dañó a la economía. Y a diferencia de 1996, nuestra economía hoy todavía se está recuperando de la peor recesión en generaciones”, sostuvo el mandatario.
Este cierre “no tiene que ver con los déficit ni con el presupuesto. Tiene que ver con torpedear nuestros esfuerzos para proveer de seguro de salud a los que no lo tienen”, enfatizó Obama.

La paralización parcial de las actividades de la Administración federal comenzó por la falta de acuerdo en el Congreso para aprobar fondos para financiar al Gobierno en el nuevo año fiscal.
El ala más conservadora de los republicanos, fundamentalmente el Tea Party, busca condicionar esa financiación a retrasos en la aplicación de la reforma sanitaria, algo que rechazan los demócratas y el propio Obama.
“Sé que es extraño que un partido ponga el hecho de mantener a los ciudadanos sin seguro (médico) como la pieza central de su agenda, pero aparentemente es así”, reflexionó el presidente, rodeado en su comparecencia de beneficiarios de la reforma sanitaria.
Hoy precisamente comenzaron a funcionar los llamados “mercados de seguros médicos”, una de las disposiciones clave de la reforma sanitaria promulgada, y Obama dijo al respecto que es un “día histórico” para millones de ciudadanos.
“Si tienes cáncer, es un 70% más probable que vivas otros cinco años si posees un seguro médico”, resaltó.
En esos nuevos mercados, los casi 48 millones de personas en EE.UU. que no tienen un seguro médico podrán acceder a uno a precios asequibles y, en algunos casos, beneficiarse de subsidios federales.
Según la Casa Blanca, el sitio web oficial sobre la reforma sanitaria (healthcare.gov) ha recibido más de un millón de visitas en las últimas 24 horas.
Obama también aprovechó su comparecencia para alertar al Congreso de que no elevar el techo de la deuda pública, cuyo límite se alcanzará el próximo 17 de octubre, será catastrófico para la economía, anticipándose a una nueva batalla con los republicanos.
“No voy a negociar sobre la responsabilidad que tiene el Congreso de pagar las cuentas del país”, advirtió.
Autorizar al Tesoro a que pague esas cuentas “es un voto de rutina” y no “una concesión” al presidente o al Gobierno, agregó Obama.
Funcionamiento
La Casa Blanca funciona con un equipo mínimo, incluyendo el personal doméstico que cuida la residencia de la familia presidencial y los ayudantes del mandatario.
Un jardinero que trabajaba en el recinto, poco después del amanecer, dijo que hacía labores realizadas normalmente por cuatro empleados.
Los militares serán pagados conforme a la legislación recién firmada por Obama, pero los cheques de otros empleados federales serán retenidos hasta que sea solucionada la situación.
Los empleados federales recibieron orden de acudir a sus puestos de trabajo pero solo por media jornada para realizar únicamente labores de cierre, como cambiar la página de los correos electrónicos y cerrar los accesos a internet de los diferentes organismos.
El Servicio Postal seguirá funcionando por tener su propia financiación y el Gobierno seguirá pagando los beneficios de la Seguridad Social y los seguros Medicare y Medicaid a los médicos a tiempo.
Relato
Junko Chinen, empleada del Gobierno Federal y que trabaja para el Museo de Historia Natural de la Institución Smithsonian, el complejo museístico público más grande del mundo, dijo que nos dieron cuatro horas para que solucionaran los pendientes de última hora, que era urgente solucionar”, explica a las puertas del edificio donde se encuentran tanto las oficinas como las exhibiciones y muestras.
Al igual que Chinen, cientos de miles de empleados del Gobierno estadounidense recibieron instrucciones y correos electrónicos en los días previos ante la posibilidad de que finalmente tuviera lugar la paralización temporal de la Administración.
“No podemos utilizar el correo electrónico vinculado al trabajo, ni abrirlo siquiera. (...) Pero lo que más nos frustra es que no sabemos cuánto va a durar esto, que el Gobierno no nos va a decir cuándo acabará y cada medianoche tendremos que estar pendientes de si tenemos que trabajar al día siguiente o no”, lamenta.
Aún así, ha habido quien se ha apiadado de los trabajadores federales que al menos, hasta nuevo aviso, están sin empleo y sueldo, como la hamburguesería Z-Burger, quien a lo largo del día ha estado repartiendo menús entre los afectados.