El presidente de EE.UU., Barack Obama, llevó ayer a los habitantes de Joplin (Misuri) el mensaje de que el mundo entero ha visto su "valentía" ante el tornado que el domingo pasado dejó al menos 139 muertos y 44 desaparecidos.
Después de visitar los barrios reducidos a escombros y conocer de primera mano las historias de familiares de las víctimas, Obama afirmó que la de Joplin es una "tragedia nacional" y prometió que la localidad contará con ayuda federal "hasta que pueda ponerse en pie".
El tornado de Joplin, el más devastador en la zona desde 1950, se produjo menos de un mes después de que otro brutal temporal arrasara el sur del país y especialmente la localidad de Tuscaloosa (Alabama). Allí, a finales de abril, Obama aseguró que nunca había visto una "destrucción semejante".
Washington ya ha autorizado, con la firma de una declaración de desastre, el desembolso de fondos federales para ayudar a las tareas de reconstrucción de la localidad.