Los preparativos para la investidura del presidente 44 de Estados Unidos, Barack Obama, van viento en popa, pero, con algunos altibajos.
Prueba de ello, es la elección del obispo Gene Robinson, para elevar sus plegarias en una ceremonia oficial en el marco de los actos de investidura de Obama.
El prelado es conocido por ser el primer obispo abiertamente homosexual.
La ceremonia tendrá lugar en uno de los monumentos principales de Washington, el Lincoln Memorial, el domingo, dos días antes del acto de toma de posesión de Obama, programado para el 20 de enero.
Stevens dijo que la invitación responde a que el obispo episcopal asesoró a Obama durante la campaña electoral y a la propia labor eclesiástica de Robinson.
Con la elección de Robinson, el equipo de Obama ha querido acallar las duras críticas de los colectivos homosexuales, que protestaron airados cuando supieron que el predicador Rick Warren pronunciará la oración principal durante la ceremonia de investidura del 20 de enero.
Además, se anunció también que por primera vez una mujer, Sharon Watkins, la presidenta de la Iglesia de los Discípulos de Cristo, pronunciará el sermón inaugural el 21 de enero en la Catedral Nacional.
Actividades.
Los preparativos para el gran evento llevó varios meses y se calcula que la ceremonia tiene un costo de $75 millones en medidas de seguridad y de transporte.
Para llevar a cabo el evento, la ciudad de Washington deberá financiar $47 millones. De esos $47 millones, $28 serán dedicados a las fuerzas policiales y $5 millones para el transporte.
La ceremonia oficial comenzará con un servicio religioso a cargo de un pastor seleccionado por Obama, quien antes de esto se reunirá con el saliente presidente George W. Bush y luego asistirá a la juramentación del vicepresidente Joe Biden.
Los organizadores han distribuido unos 240 mil boletos entre invitados a la ceremonia y, debido a las inclemencias del tiempo, serán regalados cobertores contra el frío y contra la lluvia, aunque por razones de seguridad los paraguas están prohibidos.
Estreno.
El mandatario electo, estrenará "El Cadillac One", o lo que el Servicio Secreto denomina, "The Best", ("La Bestia) su limusina con todas las nuevas tecnologías.
El auto presidencial será visto en el tradicional desfile en Washington DC desde la Avenida de Pennsylvania hasta la misma Casa Blanca.
Este impresionante automóvil se presenta como una máquina a medio camino entre un coche, un tanque y un camión. Cuenta con una carrocería extremadamente resistente confeccionada con acero, aluminio, titanio y cerámica.
Así mismo, el chasís está reforzado con una placa de acero de cinco pulgadas a prueba de explosivos.
Además tiene cristales blindados invulnerables a los impactos de bala y de cualquier tipo de armamento pesado. Las puertas, igualmente blindadas, cuentan con tal grosor que su peso es idéntico al de la puerta de la cabina de un Boeing 757.