Los obispos católicos conservadores, preocupados por una apertura sin precedente a los homosexuales y los divorciados, buscan hacer oír su voz en el sínodo del Vaticano sobre la vida familiar, poniendo énfasis en los beneficios de ser fieles a la fe católica, los fundamentos de las enseñanzas eclesiásticas y los peligros del pecado.
Un documento difundido al promediar el sínodo de dos semanas fue elogiado por grupos defensores de los derechos humanos como un cambio radical de tono hacia la aceptación de los homosexuales.
El resumen oficial de ayer de las discusiones a puertas cerradas que sucedió a la difusión del documento señala que, aunque el documento fue apreciado, algunos obispos ofrecieron reflexiones adicionales para consolidar varios puntos de vista que a su juicio deberían verse reflejados en la versión final, a difundirse el sábado.
Esa expresión del resumen fue considerada un indicio de la preocupación profunda manifestada por los obispos conservadores y los comentaristas católicos por considerar que el documento presentado podría confundir a los católicos sobre las enseñanzas básicas de la Iglesia.
El documento indica que los homosexuales tienen dones que ofrecer a la Iglesia y que sus asociaciones, aunque moralmente problemáticas, proporcionan a las parejas homosexuales un apoyo inestimable. Dice que la Iglesia debe acoger a los divorciados y reconocer los aspectos positivos del matrimonio civil y aun de los católicos que cohabitan sin estar casados.
Varios conservadores notorios que participaron en el sínodo cuestionaron inmediatamente el documento. El titular de la conferencia de obispos de Polonia, el cardenal Stanislaw Gadecki, lo calificó de inaceptable por considerarlo una desviación de las enseñanzas eclesiásticas.
El cardenal estadounidense Raymond Burke, titular de la corte suprema del Vaticano, se quejó de que la Santa Sede estaba difundiendo informaciones manipuladas sobre la marcha del sínodo que no reflejaban el número consistente de obispos que se oponían al tono del documento.
Datos
- Observación
Los obispos notaron que la palabra pecado apenas aparecía en el documento y que el documento final debería explicar mejor la ley del proceso gradual, un concepto que estimula a los fieles a avanzar paso por paso en busca de la pureza. Acerca de los homosexuales, dijeron que se requería prudencia para no dar la impresión de que había una evaluación positiva de dicha tendencia.