Occidente, con Estados Unidos y la Unión Europea (UE) a la cabeza, rechazó de forma unánime el referéndum de adhesión a Rusia celebrado en la república autónoma ucraniana de Crimea, al tiempo que reafirmaron su voluntad de aplicar sanciones a Moscú si no rectifica.
Nada más concluir la votación en Crimea, la Casa Blanca aseguró, en un comunicado, que Estados Unidos no reconocerá los resultados de la consulta, en la que participó más de un 80% del censo, según datos oficiales, y que respaldó abrumadoramente la anexión a Rusia.
En la nota, que fue leída por el portavoz presidencial estadounidense, Jay Carney, se indica que la consulta de Crimea se celebró bajo la amenaza de la violencia y la intimidación, al tiempo que subraya que no se pueden tomar decisiones sobre el futuro de Ucrania sin el Gobierno ucraniano.
El referéndum es contrario a la Constitución de Ucrania y la comunidad internacional no reconocerá los resultados, recalcó Carney.