La empresa estadounidense Odyssey ha propuesto al Gobierno español llegar a un acuerdo sobre los derechos de propiedad del tesoro valorado en 500 millones de dólares, que afectaría también a otros países y a los descendientes de los propietarios de los objetos que transportaba el buque. Las pruebas de Odyssey indican que en el lugar donde se encontraron las monedas no hay nada que pueda identificar al barco original que transportaba el tesoro, por lo que España no puede asegurar que el buque es de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes.