La Organización de Estados Americanos (OEA) condenó la decisión de Corea del Norte de realizar una prueba nuclear y expresó su apoyo a los esfuerzos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la búsqueda de una respuesta al régimen de Corea del Norte (Pyongyang).
La "ruptura flagrante" del tratado de no proliferación nuclear por parte de Corea del Norte "no sólo constituye un factor de desestabilización grave en la región de Asia Pacífico, sino también una amenaza para la paz mundial", señaló en un comunicado el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.
El responsable de la OEA transmitió su solidaridad a Corea del Sur, Japón, China y Rusia, así como a las demás naciones directamente afectadas por la postura norcoreana.
Insulza recordó que América Latina y el Caribe, como zona libre de armas atómicas, tiene interés directo en evitar que se desarrollen nuevas armas nucleares en el mundo, y anunció que se sumará a todos los esfuerzos que hagan los organismos internacionales, en especial la ONU, para evitarlo.
La Secretaría General de la OEA, añade la nota, consultará en los próximos días con sus estados miembros y con la Organización para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (OPANAL) sobre los pasos que corresponde seguir para cooperar en esos esfuerzos.
Un diplomático norcoreano admitió que la prueba nuclear que efectuó su país fue menor a lo esperado, pero aseguró que pronto su gobierno realizará una mayor, informó un diario surcoreano.
El diplomático, adscrito a la embajada norcoreana en Beijing pero que no fue identificado, dijo que la prueba fue "a una escala menor a la esperada"", según el diario Hankyoreh.
"Pero el éxito de una prueba de menor escala significa que es posible realizar una prueba de mayor escala"", dijo el funcionario según la versión.
Añadió que Corea del Norte podría "tomar medidas adicionales"" y que no temía la posibilidad de sanciones.
Condoleezza Rice recordó que EE.UU. ya mantuvo un diálogo directo con Corea del Norte que dio como resultado una serie de acuerdos que el régimen comunista no cumplió.
"El gobierno surcoreano está en una posición muy difícil", dijo Paik Hak-soon, un experto norcoreano del Instituto Sejong, ya que los críticos andan a la caza de un chivo expiatorio ante la supuesta prueba nuclear.