El presidente colombiano, Alvaro Uribe, ordenó una ofensiva contra dos facciones paramilitares del este del país, al dar por terminado un ultimátum para su desarme, lo que volvió a poner de manifiesto las dificultades en el avance del proceso de paz con los grupos de ultraderecha.
En un enérgico discurso en el oriental municipio de Acacías, departamento de Meta, Uribe advirtió que los paramilitares en esa región sólo tienen dos opciones tras vencer el plazo que les dio a comienzos de agosto: desmovilizarse o ser derrotados militarmente.
"Estos ultimátum no tienen plazo, no son para que se cumplan mañana o pasado mañana, se debieron cumplir ayer", afirmó el mandatario, quien denunció una profunda infiltración paramilitar en la administración pública de Meta.
"Comandantes e integrantes de la fuerza pública: con la fuerza que tienen aquí, con los refuerzos que han llegado a la Policía, con el bloque de búsqueda, manos a la obra; o los paramilitares se desmovilizan de inmediato o se les derrota militarmente", agregó.
El gobierno lanzó a comienzos de agosto un ultimátum a cuatro facciones paramilitares del este del país para que se concentraran y procedieran a su inmediata desmovilización, so pena de romper con éstas los diálogos de paz iniciados hace 20 meses.
La advertencia fue dirigida a las Autodefensas Campesinas del Casanare (ACC) y al Bloque Centauros (BC).
Ofensiva ordenada por Uribe contra "paras" muestra dificultades en plan de paz
Tras la advertencia, las AUC anunciaron el desarme de las tres facciones, pero aún no se conoce un cronograma.